Mirar al Crucificado en los momentos difíciles, cuando se tiene el corazón deprimido y uno se cansa del viaje de la vida. Es la invitación que el Papa Francisco dirigió la mañana de este 20 de marzo durante la homilía de la Misa en Casa Santa Martha, partiendo de la Primera Lectura propuesta por la liturgia del día (Nm 21,4-9) en la que se narra acerca de la desolación vivida por el pueblo de Israel en el desierto y del episodio de las serpientes. El pueblo había tenido hambre y Dios había respondido con el maná y después con las perdices; había tenido sed y Dios le había dado el agua.