El Señor no se cansa de llamar a cada uno para que cambiemos nuestra vida, para que demos un paso hacia Él a fin de convertirnos. Y lo hace con la dulzura y la confianza de un Padre. Son los conceptos fundamentales que expresó el Santo Padre en su homilía de la Misa celebrada en Casa Santa Martha, este 27 de febrero. Cuaresma es un tiempo que nos ayuda en la conversión, en el acercamiento a Dios, en el cambio de nuestra vida. Y ésta es una gracia que hay que pedir al Señor. Inspirándose en la lectura tomada del primer libro del Profeta Isaías que ofrece una verdadera "llamada a la conversión", el Papa Francisco se refirió a la "actitud especial" de Jesús ante nuestros pecados.