En su homilía de la Misa celebrada en Casa Santa Marta este 8 de febrero, el Santo Padre sugirió vigilar todos los días para no terminar lejos del Señor. Además, el Papa Francisco habló del riesgo que todos corremos, del debilitamiento del corazón. David es santo, a pesar de haber sido un pecador, mientras en cambio, el grande y sabio Salomón fue rechazado por el Señor porque se había vuelto corrupto. Sobre esta aparente paradoja centró su reflexión esta mañana el Papa Francisco, a partir de la lectura propuesta por la liturgia del día, tomada del primer Libro de los Reyes, que refiere acerca de Salomón y de su desobediencia.