Muchas personas consagradas han sido perseguidas por haber anunciado actitudes de mundanidad. El espíritu maligno prefiere una Iglesia sin riesgos y tibia. Lo afirmó el Papa Francisco en la homilía de este 23 de mayo en Santa Martha. A dos años de la beatificación, el Papa recordó a Mons. Óscar Romero, arzobispo de San Salvador, asesinado por los escuadrones de la muerte ligados al régimen militar por haber anunciado la violencia contra los pobres.