La fe verdadera es darse cuenta de los pobres que están cerca de nosotros. Allí está Jesús, que llama a la puerta de nuestro corazón. Así lo dijo el Papa en la misa de este 26 de febrero en Casa Santa Martha al recordar la parábola del pobre Lázaro y el rico, que entre fiestas y banquetes, ignoraba al necesitado.