Dios no se detiene ante las apariencias, sino que ve con el corazón, señaló el Papa Francisco en su homilía de este 19 de enero en Casa Santa Martha. Reflexionando sobre la primera lectura, que narra la elección del joven David como rey de Israel, el Santo Padre destacó que también en la vida de los Santos hay tentaciones y pecados, como muestra precisamente la vida de David, pero que nunca hay que usar a Dios para vencer una causa propia.