No es la doctrina fría la que causa alegría, sino la fe y la esperanza de encontrar a Jesús. Es triste un creyente que no sabe regocijarse. Es uno de los conceptos que el Papa Francisco expresó en su homilía de la Misa de este 26 de marzo, la última de este mes, puesto que el Santo Padre reanudará esta celebración eucarística el próximo 13 de abril.