Las riquezas acumuladas para sí mismo son causas de guerras, familias destruidas y pérdida de la dignidad. En cambio, la lucha de cada día es administrar las riquezas que se poseen y las de la tierra para el bien común. Es una de las consideraciones que hizo el Papa Francisco en su homilía de la Misa de este 19 de junio en Casa Santa Martha.