En su reflexión previa al rezo del Ángelus, sobre las bodas de Cana, en las que Jesús transforma el agua en vino, Benedicto XVI afirmó que “el vino es símbolo de la alegría del amor”, pero que “también hace alusión a la sangre que Jesús derramará al final, para sellar su pacto nupcial con la humanidad”. A continuación, un breve resumen en video: