Sean promotores de una ciudadanía responsable: Palabras del Papa Francisco a los Carabineros (17/10/2020)

Sean promotores de una ciudadanía responsable: Palabras del Papa Francisco a los Carabineros (17/10/2020)

El Santo Padre recibió en audiencia, la mañana de este 17 de octubre en la Sala Clementina, a los miembros del Cuerpo de Carabineros de la Compañía “San Pedro”.

A ellos les agradeció por el servicio que prestan a la Santa Sede y los animó a ser “promotores de una ciudadanía responsable, custodios del derecho a la vida, a través de su compromiso con la seguridad y la incolumidad de las personas”. Reproducimos a continuación sus palabras, traducidas del italiano:

Queridos Carabinieri:

Me alegra recibirlos y dirigirle a cada uno mi más cordial bienvenida. Saludo al Comandante General del Cuerpo de Carabineros, a quien agradezco por sus palabras, al Comandante de la Compañía “San Pedro”, a los demás Comandantes y Oficiales y a todos ustedes, aquí presentes.

Deseo expresarles mi gratitud por el servicio que prestan a la Santa Sede, colaborando con las demás fuerzas italianas y vaticanas para la seguridad y el orden público. Su apreciada labor en los alrededores de la Ciudad del Vaticano favorece el desarrollo tranquilo de los eventos que, a lo largo del año, llaman a peregrinos y turistas de todas partes del mundo. Se trata de una actividad que requiere, por un lado, la exigencia de hacer respetar las disposiciones que se imparten y, por otro, una disponibilidad paciente a las exigencias de las personas. Esa paciencia que tienen con todos los que les hacen preguntas, también con los curas. Gracias por ello.

El profesionalismo y el sentido de responsabilidad, del que dan testimonio en el territorio, expresan y refuerzan el sentido de solidaridad dentro de la comunidad social. En su trabajo, alrededor del Vaticano como en otras zonas de la ciudad, están llamados a reservar una atención particular a las personas frágiles y desvalidas, especialmente a los ancianos, que son precisamente la raíz de nuestra cultura, la memoria viva de nuestra cultura. Esto se facilita por la relación de confianza y dedicación al bien común que suele instaurarse entre los carabineros y la gente. Es curioso esto, es verdad. Cuando una persona encuentra a un carabinero, es consciente de que puede contar con su ayuda. Y esto es más meritorio cuando sucede sin que nadie se entere, a través de esos pequeños pero significativos gestos de su servicio cotidiano. Si tampoco sus superiores ven estas acciones escondidas, ustedes saben que Dios las ve y no las olvida.

Su misión se expresa en la dedicación al prójimo y los compromete cada día a corresponder a la confianza y a la estima que la gente deposita en ustedes. Esto requiere disponibilidad constante, prudencia, espíritu de sacrificio y sentido del deber. Los animo a ser en todas partes, promotores de una ciudadanía responsable, a ayudar a la gente a ser buenos ciudadanos, a ser custodios del derecho a la vida, a través del esfuerzo por la seguridad y la incolumidad de las personas. Que en el desarrollo de su profesión, los acompañe siempre la consciencia de que cada persona es amada por Dios, es su criatura y como tal merece respeto. Que la gracia del Señor alimente día a día el espíritu con el que se dedican a su trabajo, estimulándolos a vivirlo con un extra de atención y dedicación.

Renuevo a todos ustedes mi gratitud por la presencia vigilante y discreta alrededor del Vaticano. ¡Que el Señor los recompense! Cada mañana cuando llego a mi estudio en la Biblioteca, rezo a la Virgen y luego me asomo a la ventana para mirar la Plaza, para mirar la ciudad y allí, al final de la Plaza, los veo. Todas las mañanas los saludo con el corazón y les agradezco. Espero que su fe, la tradición de fidelidad y generosidad de la que son herederos, los ideales del Cuerpo, los ayuden a encontrar en su servicio motivos siempre nuevos de realización. Que cada uno de ustedes pueda vivir experiencias positivas para su vida profesional, personal y familiar.

Invoco sobre ustedes y sobre su trabajo cotidiano los dones del Espíritu Santo. Los encomiendo a la protección maternal de la Virgen, a la que veneran con el título de Virgo fidelis. Acudan a ella con confianza, especialmente en los momentos de cansancio y dificultad, seguros de que, como Madre tiernísima, sabrá presentar a su Hijo Jesús vuestras necesidades y expectativas. Ella es madre y como todas las madres sabe cómo cuidar, cómo cubrir, cómo ayudar. De corazón los bendigo, junto con sus familias. Y les pido por favor orar por mí. ¡Gracias!