Migrantes, ecumenismo, corrupción, Europa: Conferencia de prensa del Papa Francisco durante el vuelo de regreso desde Rumania (02/06/2019)

Migrantes, ecumenismo, corrupción, Europa: Conferencia de prensa del Papa Francisco durante el vuelo de regreso desde Rumania (02/06/2019)

En el vuelo de vuelta de Rumania el pasado 2 de junio, como suele hacer, el Papa Francisco respondió a las preguntas de los periodistas, principalmente sobre el reciente viaje apostólico y otros temas de interés.

El Papa Francisco reflexionó sobre el problema de la emigración en el país. También declaró: “Debemos ayudar a los políticos a ser honestos, no a hacer campaña con banderas deshonestas, calumnias, difamaciones, escándalos… Y muchas veces, sembrar odio y miedo: esto es terrible”, para referirse a la corrupción política, un problema que él considera “universal”, que ocurre en todas partes. Compartimos a continuación el texto completo de la conferencia de prensa, traducido del italiano:

Alessandro Gisotti (Director de la Sala de Prensa de la Santa Sede):

¡Buenas noches! Santo Padre, bienvenido. Vuelo de regreso… Santo Padre, el lema de este viaje era “Caminamos juntos”, pero también “volamos juntos” porque pienso que hemos volado en verdad mucho y también el compromiso, el cansancio… En la discurso a la prensa extranjera, hace pocos días, concluía diciendo “veo en los viajes apostólicos en particular su cansancio”. He aquí el cansancio, la pasión, el compromiso de los colegas que ha relatado este viaje… Hoy es la Jornada de las Comunicaciones Sociales, como saben, dedicada a nosotros, como periodistas, trabajadores de la comunicación con el tema “Somos miembros los unos de los otros” . Entonces, Santo Padre, sé que quiere antes de las preguntas, ofrecernos una breve reflexión sobre esta Jornada dedicada a nosotros.

Papa Francisco:

Buenas noches. ¡Muchas gracias por su compañía! Como dijo Gisotti, hoy esta jornada llama a ustedes, llama nuestro pensamiento a ustedes. Ustedes trabajan en las comunicaciones, son trabajadores – como dijo Alessandro – , pero antes que todo ustedes son, deberían ser, testigos de la comunicación. Hoy la comunicación va en retroceso, en general; va adelante el contacto: hacer los contactos y no llegar a comunicar. Y ustedes, por vocación, son testigos del comunicar. Es verdad, deben de hacer los contactos, pero no detenerse ahí, ir hacia delante. Les deseo ir adelante en esta vocación, en este testimonio de comunicar, porque este tiempo tiene mucha necesidad de un poco menos de contactos y más comunicación. Gracias. Felicidades por su Jornada. Y ahora adelante con las preguntas.

Gisotti:

Ahora, Santo Padre, como es tradición, las primeras dos preguntas son dirigidas por los medios del país en que hemos estado. Inicia Diana Dumitrascu de la TV rumana TVR. Por favor:

Diana Dumitrascu:

Santo Padre, le agradecemos su visita a Rumania. Santidad, usted sabe que millones de nuestros connacionales han emigrado en los últimos años. ¿Cuál es su mensaje para una familia que deja a sus propios hijos ir a trabajar al extranjero con el objetivo de asegurar una vida mejor? Gracias.

Papa Francisco:

Primero que todo, esto me hace pensar en el amor de la familia, porque separarse en dos, en tres no es una cosa bella. Siempre está la nostalgia por el reencuentro. Pero separarse para que no falte nada a la familia es un acto de amor. En la Misa de ayer hemos escuchado la última petición de aquella señora que trabajaba en el extranjero para ayudar a la familia. Siempre una separación así es dolorosa. ¿Pero por qué se van? No para hacer turismo, por necesidad. Necesidad. Y muchas veces, no es porque en el país no encuentren... Muchas veces son resultado de una política mundial que incide en esto. Sé que en la historia de tu país, después de la caída del comunismo… Después muchas, muchas empresas extranjeras han cerrado para abrir en el extranjero para ganar más. Cerrar hoy una empresa es dejar a la gente en la calle. Y esta también es una injusticia mundial, general, de falta de solidaridad. Es un sufrimiento. ¿Cómo luchar? Buscando abrir fuentes de trabajo. No es fácil; no es fácil en la situación mundial de las finanzas, de la economía. Pero piensen que tienen un nivel de natalidad impresionante: aquí no se ve el invierno demográfico que vemos en Europa. Es una injusticia no poder tener fuentes de trabajo para tantos jóvenes. Y por eso deseo que se resuelva esta situación que no depende sólo de Rumania, sino del orden mundial financiero, de esta sociedad del consumismo, del tener más, del ganar más… Y tanta gente se queda ahí, sola. No sé, esta es mi respuesta: un llamado a la solidaridad mundial en este momento que Rumanía tiene la presidencia de la Unión Europea, mirarla n poco. Gracias.

Gisotti:

Le dirige ahora la pregunta Cristian Micaci de Radio María-Rumania.

Cristian Micaci:

Santo Padre, como dijo también el director antes, se ha hablado mucho en estos días de “caminar juntos”. Ahora, a su partida, le quiero preguntar: ¿que nos aconseja a nosotros en Rumania? ¿Cuáles deberían ser las relaciones entre las confesiones, en particular entre la Iglesia Católica y Ortodoxa – la minoría católica y la mayoría ortodoxa – la relación entre las varias etnias y la relación entre el mundo político y sociedad civil?

Papa Francisco:

En general, yo diría, la relación de la mano extendida, cuando hay conflictos. Hoy un país en desarrollo con un alto nivel de natalidad como ustedes, con este futuro, no puede permitirse el lujo de tener enemigos dentro. Se debe hacer un proceso de acercamiento, siempre: entre las distintas etnias, las distintas confesiones religiosas, sobre todo las dos cristianas… Esto es lo primero: siempre la mano extendida, la escucha del otro. Con los ortodoxos: ustedes tienen un gran Patriarca, un hombre de gran corazón y un gran estudioso. Conoce la mística de los Padres del desierto, la mística espiritual, estudió en Alemania… Y también un hombre de oración. Es fácil acercarse a Daniel, es fácil, porque lo siento hermano, y hemos hablado como hermanos. Yo no diré: “Pero por qué ustedes…”, y él no dirá: “Pero por qué ustedes…” ¡Caminamos juntos! Teniendo siempre esta idea: el ecumenismo no es llegar al final del juego, de las discusiones; el ecumenismo se hace caminando juntos. Caminando juntos. Orando juntos. El ecumenismo de la oración. Tenemos en la historia el ecumenismo de la sangre: cuando asesinaban a los cristianos no preguntaban: “¿Tú eres ortodoxo? ¿Tú eres católico? ¿Tú eres luterano? ¿Tú eres anglicano?” No. “Tú eres cristiano” y la sangre se mezclaba. Un ecumenismo del testimonio, es otro ecumenismo. De la oración, de la sangre, del testimonio. Después, el ecumenismo del pobre, como lo llamo yo, que es trabajar juntos, en lo que podamos, trabajar para ayudar a los enfermos, a los marginados, a la gente que está un poco al margen del mínimo bienestar: ayudar. Mateo 25: este es un bello programa ecuménico, ¿no? Caminar juntos, y esto es ya unidad de los cristianos. Pero no esperar que los teólogos se pongan de acuerdo para llegar a la Eucaristía. La Eucaristía se hace todos los días con la oración, con la memoria de la sangre de nuestros mártires, con las obras de caridad y también deseándose el bien. En una ciudad de Europa había una buena relación – ¡la hay! – entre el Arzobispo católico y el Arzobispo luterano. El Arzobispo católico debía venir al Vaticano el domingo en la noche y llamó para decir que llegaría el lunes en la mañana. Cuando llegó me dijo: “Discúlpeme, pero ayer el Arzobispo luterano tuvo que irse a una reunión y me pidió: ‘Por favor, ven a mi catedral y haz tú el culto’”. ¡Existe la fraternidad! ¡Llegar a esto es mucho! Y la predicación la hizo el católico. No hizo la Eucaristía, pero sí la predicación. Esto es fraternidad. Cuando yo estaba en Buenos Aires fui invitado por la Iglesia escocesa a hacer predicaciones parroquiales, e iba allí, hacía la predicación... ¡Se puede! Se puede caminar juntos. Unidad, fraternidad, mano extendida, mirarse con bondad, no hablar mal de los demás… Defectos tenemos todos, todos. Pero si caminamos juntos, los defectos los dejamos de lado: esos los critican las “solteronas”.

Gisotti:

Xavier Lenormand, de los medios franceses.

Xavier Lenormand:

Santidad, mi pregunta tiene que ver un poco con la primera. El primer día de este viaje, usted fue a la catedral ortodoxa para un momento bello pero también un poco duro de la oración del Padre Nuestro. Un poco duro porque católicos y ortodoxos estaban juntos, pero no han rezado juntos. Usted acaba de hablar del ecumenismo de la oración. Ahora mi pregunta es: Santidad, ¿qué ha pensado usted cuando ha permanecido en silencio durante el Padre Nuestro en rumano? Y, ¿cuáles son los próximos pasos concretos en este caminar juntos? Gracias, Santidad.

Papa Francisco:

Te haré una confesión: no permanecí en silencio, he rezado el Padre Nuestro en italiano. ¿También tú? Muy bien. Y he visto, durante la oración del Padre Nuestro, que la mayoría de la gente ya sea en rumano, ya sea en latín, oraba. La gente va más allá de nosotros, las cabezas: Nosotros, las cabezas, debemos hacer los equilibrios diplomáticos para asegurar que caminemos juntos. Hay hábitos, reglas diplomáticas que es bueno conservar para que las cosas no se arruinen; pero el pueblo hace oración junto. También nosotros, cuando estamos solos, oramos juntos. Este es un testimonio. Yo tengo la experiencia de oración con tantos, tantos pastores luteranos, evangélicos y también ortodoxos. Los Patriarcas están abiertos. Sí, también nosotros los católicos tenemos gente cerrada, que no quiere y dice: “No, los ortodoxos son cismáticos”. Son cosas viejas. Los ortodoxos son cristianos. Pero hay grupos católicos un poco integristas: debemos tolerarlos, orar por ellos para que el Señor y el Espíritu Santo les suavicen un poco el corazón. Pero yo he orado. Por los dos. No he mirado a Daniel, pero creo que él hizo lo mismo.

Gisotti:

Gracias, Santo Padre. Le dirige ahora la pregunta Manuela Tulli de ANSA.

Manuela Tulli:

Buenas noches, Santo Padre. Hemos estado en Rumania, país que se mostró europeísta. En estas recientes elecciones, algunos líderes, como nuestro Vice Primer ministro Matteo Salvino, han hecho campaña política mostrando símbolos religiosos: en los mítines vimos rosarios, cruces, consagraciones al Inmaculado Corazón de María. Quisiera saber qué impresión le ha producido esto y si es verdad, como algunas indiscreciones dicen, que usted no quiere encontrar a nuestro Vice Primer ministro.

Papa Francisco:

Primero – comienzo con la segunda – yo no he escuchado que nadie del gobierno [italiano], excepto el Primer ministro, haya pedido audiencia. Nadie. Para pedir una audiencia, se debe hablar a la Secretaría de Estado, se pide audiencia. El Primer ministro Conte la ha pedido y se dio, como indica el protocolo. Fue una bella audiencia con el Primer ministro, de una hora o más, quizás. Un hombre inteligente, un profesor que sabe de qué cosa habla. En cuanto al Vice Primer ministro no he recibido peticiones, y de otros ministros tampoco. Sí, al presidente de la República lo he recibido.

Segundo, sobre estas imágenes. He confesado muchas veces que de los periódicos leo dos: el “diario del partido”, o sea “L’Osservatore Romano”, este lo leo y sería bello que ustedes lo leyesen, porque ahí hay claves de interpretación muy interesantes. Y también cosas que digo están ahí. Y después “Il Messaggero”, que me gusta, Il Messaggero, porque tiene los títulos grandes: lo hojeo así, algunas veces me detengo… Y no he entrado en estas noticias de las propagandas, cómo ha hecho un partido la propaganda electoral u otro… De verdad.

Hay un tercer elemento, en esto me confieso ignorante: yo no entiendo la política italiana. Es verdad, debo estudiarla, no la entiendo. Decir una opinión sobre las actitudes de una campaña electoral, de uno de los partidos, sin información, así, sería muy imprudente de mi parte. Yo hago oración por todos, para que Italia vaya adelante, para que los italianos se unan y sean leales en su compromiso. También yo soy italiano porque soy hijo de emigrantes italianos: de sangre soy italiano. Mis hermanos, tienen todos la ciudadanía. Yo no he querido tenerla porque en el tiempo que adquirieron yo era Obispo, y dije “No, el Obispo debe ser de la patria”, y no quise tomarla. Y por esto no la tengo. Hay, en la política de tantos países – tantos –, la enfermedad de la corrupción, por todos lados. No digan mañana: “el Papa dijo que la política italiana es corrupta”, no. Yo he dicho que una de las enfermedades de la política por todas partes es caer en la corrupción. Un hecho universal. Por favor, no me hagan decir lo que no he dicho. Una vez me han dicho cómo son los pactos políticos: imaginemos una reunión de nueve empresarios a la mesa; discuten para ponerse de acuerdo sobre el desarrollo de sus empresas y al final, después de horas y horas y horas, y café, café y café, se ponen de acuerdo. Toman la minuta, hacen el resumen, lo leen… ¿De acuerdo? De acuerdo. Mientras lo hacen imprimir toman un whisky para festejar y después, comienzan a girar los papeles para firmar el acuerdo. En el momento que giran los papeles, bajo la mesa, yo y aquel… hacen otro bajo la mesa. Esto es corrupción política, que se hace un poco por todas partes. Debemos ayudar a los políticos a ser honestos, a no hacer campaña con banderas deshonestas – la calumnia, la difamación, los escándalos… Y, tantas veces, sembrar odio y miedo: esto es terrible. Una política, un político nunca, nunca debe sembrar odio y miedo. Sólo esperanza. Justa, exigente, pero esperanza. Porque debe conducir al país ahí, y no generarle miedo. No sé si he respondido. Pero sobre el particular de la conducta de los políticos no sé.

Gisotti:

Santo Padre, le dirige ahora la pregunta Eva Fernández, periodista de la COPE.

Eva Fernández:

Santo Padre, ayer en el encuentro con los jóvenes y las familias, ha insistido de nuevo en la importancia de la relación entre los abuelos y los jóvenes, para que los jóvenes tengan raíces para ir hacia adelante y los abuelos puedan soñar. Usted no tiene una familia cercana, pero ha dicho que Benedicto XVI es como un abuelo, es como tener un abuelo en casa...

Papa Francisco:

¡Es verdad!

Eva Fernández:

¿Aún lo ve como a un abuelo?

Papa Francisco:

¡Y más! Cada vez que voy a visitarlo lo siento así. Le tomo la mano y le hago hablar. Habla poco, habla despacio, pero con la misma profundidad de siempre. Porque el problema de Benedicto son las rodillas, no la cabeza: tiene una gran lucidez y escuchándolo hablar, me vuelvo fuerte, siento el “jugo” de las raíces que me viene y me ayuda a seguir adelante. Siento esta tradición de la Iglesia que no es una cosa de museo, la tradición, no. La tradición es como las raíces, que te dan el jugo para crecer. Y tú no te harás como las raíces, no: tú florecerás, el árbol crecerá, dará los frutos y las semillas serán raíces para los demás. La tradición de la Iglesia está siempre en movimiento. En una entrevista que hizo Andrea Monda en “L’Osservatore” – ustedes leen L’Osservatore, ¿no? – hace unos días, había una situación que me ha gustado mucho, del músico Gustav Mahler. Y hablando de las tradiciones, él decía: “La tradición es la garantía del futuro y no el custodio de las cenizas”. No es un museo. La tradición no custodia las cenizas, la nostalgia de los integristas, regresar a las cenizas, no. La tradición son raíces que garantizan que el árbol crezca, florezca y dé fruto. Y repito ese fragmento del poeta argentino que me gusta tanto citar: “Todo lo que el árbol tiene de florido, le viene de lo que tiene sepultado”. Estoy contento, porque en Iasi hice referencia a esa abuela [con el nietecito entre os brazos]: fue un gesto de “complicidad”, y con esos ojos… En aquel momento estaba tan emocionado que no reaccioné y después el papamóvil ha seguido adelante; en suma, habría podido decirle que viniera, a esta abuela, para hacer ver este gesto… Le dije al Señor Jesús: “Es una pena, pero Tú eres capaz de resolverlo”. Y nuestro bravo Francisco [fotógrafo papal] cuando ha visto la comunicación que tuve con aquella mujer con los ojos, ha tomado la fotografía y la ha hecho pública: la he visto esta tarde en Vatican Insider. Estas son las raíces, y esto crecerá. No será como yo, pero yo doy lo mío. Es importante este encuentro [entre ancianos y jóvenes]. Después están los verbos, cuando los abuelos sienten que tienen nietos que llevarán adelante la historia, comienzan a soñar – los abuelos cuando no sueñan se deprimen –. ¡Ah, hay un futuro! Y los jóvenes, animados por esto, comienzan a profetizar y a hacer historia. Importante.

Eva Fernández:

Gracias, Santo Padre.

Gisotti:

Tenemos espacio creo todavía para una pregunta: Lucas Wiegelmann de la Herder Korrespondenz…

Papa Francisco:

Esta revista la leía en Buenos Aires…

Lucas Wiegelmann:

Santo Padre, en estos días ha hablado mucho de la fraternidad entre la gente y del caminar juntos, como hemos ya escuchado. Sin embargo vemos que en Europa crece el número de los que no desean la fraternidad sino el egoísmo y el aislamiento, prefieren caminar solos. ¿Por qué es así, según usted, y qué debe hacer Europa para cambiarlo?

Papa Francisco:

Discúlpame si me cito, pero lo hago sin vanidad, por utilidad. Hablé de este problema en los dos [tres] discursos: los de Estrasburgo; el que di cuando recibí el Premio Carlo Magno; y después en el discurso a todos los jefes de Estado y de gobierno en la Sala Regia: estaban todos, cuando fue el aniversario de los Pactos por la fundación de la Unión Europea. En estos discursos he dicho todo lo que pienso. y también hay otro discurso que no lo he dado yo sino el síndico, el Bürgermeister de Aachen: este es una joya, una joya suya, alemana. Una joya. Léelo y encontrarás cosas. Europa debe dialogar. Europa no debe decir: “Estamos unidos, ahora digámosle a Bruselas arréglense ustedes, sigan adelante ustedes”. No. Todos somos responsables de la Unión Europea, todos. Y esta circulación de la presidencia no es un gesteo de cortesía como bailar el minueto: te toca a ti, te toca a ti. No, es un símbolo de la responsabilidad que cada uno de los países tiene con respecto a Europa. Si Europa no mira bien los retos futuros, Europa se marchitará. Me permití decir, en Estrasburgo, que siento que Europa está dejando de ser la “madre Europa” y se está convirtiendo la “abuela Europa”. Se ha envejecido. Ha perdido el deseo de trabajar juntos. Quizás, a escondidas, alguno se puede hacer la pregunta: “¿No será este el fin de una aventura de 70 años?” Es necesario retomar el espíritu de los padres fundadores: retomar esto. Europa tiene necesidad de sí misma, de ser ella misma, de la identidad propia, de la propia unidad, y superar con esto, con tantas cosas que la buena política ofrece, superar las divisiones y las fronteras. Estamos viendo las fronteras en Europa: esto no hace bien. Mucho menos fronteras culturas, no hacen bien. Es verdad que cada país tiene su propia cultura y debe cuidarla, pero con el espíritu del poliedro: hay una globalización donde se respeta la cultura de todos, pero todos unidos. Pero por favor, que Europa no se deje vencer por el pesimismo o las ideologías, porque Europa, en este momento, es atacada no con cañones o bombas, sino con ideologías: ideologías que no son europeas, que vienen de afuera, o nacieron en grupitos europeos, pero que no son grandes. Piensen en Europa, dividida y beligerante, del 14 y del 32-33 hasta el 39, cuando estalló la guerra: ¡no regresemos a esto, por favor! Aprendamos de la historia. No caigamos en el mismo hueco. La otra vez les he dicho que se dice que el único animal que cae dos veces en el mismo hueco es el hombre: El asno nunca lo hace.

No sé que otra cosa decirte… Pero lee el discurso del síndico, del Bürgermeister de Aachen: es una joya.

Gisotti:

Gracias, Santo Padre. Gracias por esta disponibilidad al término de tres días tan comprometidos, también para estos cinco viajes, uno después del otro en esta primera parte del año, tan ricos de momentos, tan diferentes por los encuentros que ha tenido. Gracias.

Papa Francisco:

Ahora dos cosas. Por motivos del clima, ayer tuve que ir en auto: dos horas y cuarenta. Fue una gracia de Dios: he visto un paisaje bellísimo, como nunca había visto. He cruzado toda Transilvania: ¡es una belleza! Nunca había visto una cosa igual. Y hoy para ir a Blaj, lo mismo: ¡una cosa bella, bella, bella! El paisaje de este país. Agradezco también la lluvia que me ha hecho viajar así y no en helicóptero, tener más contacto con la realidad.

Y la segunda cosa, sé que algunos de ustedes son creyentes, otros no tanto, pero diré a los creyentes: hagan oración por Europa, hagan oración por Europa, por la unidad. Que el Señor nos dé la gracia. A los no creyentes: deseen la buena voluntad, el deseo de corazón, el deseo para que Europa vuelva a ser el sueño de los padres fundadores. Gracias. Muchas gracias. Y buen fin de su “fiesta” [la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales].