Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2020 (Oración del Día 5)

Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2020 (Oración del Día 5)

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Día 5

Fortaleza: Partir el pan para el viaje

Hechos 27, 33-36

En tanto amanecía, rogó Pablo a todos que tomaran algún alimento: “Hoy hace catorce días — les dijo — que estáis en espera angustiosa y en ayunas, sin haber probado bocado. Os aconsejo, pues, que comáis algo, que os vendrá bien para vuestra salud; por lo demás, ni un cabello de vuestra cabeza se perderá”. Dicho esto, Pablo tomó un pan y después de dar gracias a Dios delante de todos, lo partió y se puso a comer. Los demás se sintieron entonces más animados, y también tomaron alimento.

Salmo 77

Con toda mi voz grito a Dios,
levanto mi voz a Dios para que me escuche.
En el momento de mi angustia busco al Señor;
de noche levanto mis manos sin descanso,
pero no encuentro consuelo.

Si más me acuerdo de Dios, más gimo;
mientras más medito, más me desanimo.
No me dejes dormir, estoy angustiado y no puedo hablar;
pienso en los días lejanos, en los años pasados;
de noche reflexiono y me pregunto:
«¿Es que el Señor nos rechaza para siempre,
y deja de otorgarnos su favor?
¿Se ha agotado completamente su amor?
¿Se ha aabado para siempre su promesa?
¿Se habrá olvidado Dios de ser compasivo,
o la ira habrá endurecido sus sentimientos?».

Evangelio según San Marcos 6, 30-44

En aquél tiempo los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado y Él les dijo:

—Vengan ustedes solos a un lugar deshabitado para descansar un poco.

Porque eran tantos los que iban y venían, que no tenían tiempo ni para comer.

Se fueron, pues, en la barca, ellos solos, a un lugar deshabitado. Pero los vieron alejarse y muchos, al reconocerlos, fueron allá por tierra desde todos los pueblos, llegando incluso antes que ellos. Al desembarcar, vio Jesús un gran gentío, sintió compasión de ellos,pues eran como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas. Como se hacía tarde, los discípulos se acercaron a decirle:

—El lugar está deshabitado y ya es muy tarde. Despídelos para que vayan a os poblados y aldeas de los alrededores y se compren algo de comer.

Jesús les respondió:

—Denles ustedes de comer.

Ellos le contestaron:

—¿Dónde vamos a ir a comprar pan por valor de doscientos denarios para darles de comer?

Él les preguntó:

—¿Cuántos panes tienen? Vayan a ver.

Cuando lo averiguaron, le dijeron:

—Cinco panes y dos peces.

Jesús mandó que se sentaran todos por grupos sobre la hierba verde, y se sentaron por grupos de cien y de cincuenta.

Él tomó entonces los cinco panes y los dos peces, levantó los ojos al cielo, proclamó la bendición, partió los panes y se los fue dando a los discípulos para que los distribuyeran. Y también repartió los dos peces entre todos.

Comieron hasta hartarse, y con lo que sobró del pan y del pescado llenaron doce canastas. Los que comieron los panes eran cinco mil hombres.

Reflexión

La invitación de Pablo a comer es una exhortación a los que están en la barca a fortalecerse para lo que les espera. Este tomar el pan marca un cambio de actitud, ya que los que están en la barca pasan de la desesperanza al valor. De un modo parecido, la Eucaristía o la Cena del Señor nos provee de pan para el viaje y nos reorienta a la vida en Dios. Nos fortalece. El partir el pan — que está a la base de la vida y del culto de la comunidad cristiana — nos edifica mientras nos comprometemos con el servicio cristiano. Anhelamos el día en que todos los cristianos podamos compartir en la misma mesa de la Cena del Señor y fortalecernos de un solo pan y de un mismo cáliz.

Oración

Dios de amor,
tu Hijo Jesucristo partió el pan
y compartió el cáliz con sus amigos la víspera de su Pasión.

Que podamos crecer juntos en la comunión.

Siguiendo el ejemplo de Pablo y de los primeros cristianos,
fortalécenos para construir puentes de compasión, solidaridad y armonía.

En el poder del Espíritu Santo,
pedimos esto en el nombre de tu Hijo,
que entrega su vida para que tengamos vida. Amén.