Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2019 (Oración del Día 5)

Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2019 (Oración del Día 5)

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Día 5

Para llevar a los pobres la Buena Noticia
(Lucas 4, 18)

Amós 8, 4-8

Escuchen esto, los que aplastan al pobre
y tratan de eliminar a la gente humilde,
ustedes, que dicen:
"¿Cuándo pasará la fiesta
de la luna nueva,
para poder vender el trigo;
y el sábado, para comerciar el grano?
Achicaremos la medida,
aumentaremos el precio
y falsearemos las balanzas para robar;
compraremos al indefenso por dinero,
y al pobre por un par de sandalias;
venderemos hasta los desechos del trigo".

El Señor lo ha jurado,
por el honor de Jacob:
nunca olvidaré lo que han hecho.

¿Cómo no va a temblar el país
por todo esto?
¿Cómo no van a hacer duelo
todos sus habitantes?
Toda ella crecerá como el Nilo,
crecerá y disminuirá
como el río de Egipto.

Evangelio según San Lucas 4, 16-21

Llegó a Nazaret, donde se había criado. Según su costumbre, entró en la sinagoga un sábado y se levantó para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, al desenrollarlo, encontró el pasaje en que está escrito:

El espíritu del Señor está sobre mí,
porque me ha ungido para anunciar
la buena noticia a los pobres;
me ha enviado a proclamar
la liberación a los cautivos,
a dar vista a los ciegos,
a libertar a los oprimidos
y a proclamar
un año de gracia del Señor.

Después enrolló el libro, se lo dio al ayudante y se sentó. Todos los que estaban en la sinagoga tenían sus ojos fijos en él. Y comenzó a decirles:

- Hoy se ha cumplido ante ustedes esta profecía.

Reflexión

El profeta Amós criticó a los comerciantes que practicaban el engaño y explotaban a los pobres para obtener el máximo beneficio. Amós también ponía de relieve cómo Dios observa estas malas acciones y nunca las olvidará. Dios escucha el grito de las víctimas de la injusticia y jamás abandona a los que son explotados y tratados injustamente.

Vivimos en un mundo globalizado en el que la marginación, la explotación y la injusticia proliferan. La brecha entre los ricos y pobres se hace cada vez más grande. Los logros económicos se vuelven un factor decisivo en las relaciones entre las personas, las naciones y las comunidades. Muchas veces los asuntos económicos desencadenan tensiones y conflictos. Es difícil poder disfrutar de la paz si no hay justicia.

En virtud de nuestro bautismo común, todos los cristianos compartimos la misión profética de Jesús de proclamar la buena noticia a los pobres y a los afligidos, tanto con palabras como con obras. Cuando tomemos conciencia de esta misión, el Espíritu del Señor estará sobre nosotros, dándonos fuerza para trabajar por la justicia. Nuestra dignidad de cristianos nos empuja a hablar y actuar de tal forma que las palabras del libro de Isaías que Jesús proclamó en Nazaret se cumplan cada día en la escucha de los que nos rodean.

Oración

Dios, Padre nuestro, perdónanos nuestra ansia de poder y líbranos de la tentación de oprimir a los demás.

Por medio de tu Espíritu de comunión, ayúdanos a vivir en solidaridad con nuestro prójimo, para que podamos compartir con tu Hijo Jesús el cumplimiento de tu promesa de libertad de la pobreza y de la opresión.

Te lo pedimos en su nombre. Amén.