Domingo de Ramos

Domingo de Ramos

Image

Prepara el rato de oración. No hagas ruido al acomodarte en la silla ni con los papeles. Prepara el texto bíblico en el misal o en la Biblia. Haz el esfuerzo de recogerte en tu interior. Deja a un lado tus preocupaciones. Haz el silencio exterior e interior.

Pide la iluminación del Espíritu. Estás en la presencia del Señor, que quiere decirte su Palabra.

Recita la oración: Veni, Sancte Spiritus.

Ven, Espíritu Santo,
te abro la puerta,
entra en la celda pequeña
de mi propio corazón,
llena de luz y de fuego mis entrañas,
como un rayo láser opérame
de cataratas,
quema la escoria de mis ojos
que no me deja ver tu luz.

Ven. Jesús prometió
que no nos dejaría huérfanos.
No me dejes solo en esta aventura,
por este sendero.
Quiero que tú seas mi guía y mi aliento,
mi fuego y mi viento, mi fuerza y mi luz.
Te necesito en mi noche
como una gran tea luminosa y ardiente
que me ayude a escudriñar las Escrituras.

Tú que eres viento,
sopla el rescoldo y enciende el fuego.
Que arda la lumbre sin llamas ni calor.
Tengo la vida acostumbrada y aburrida.
Tengo las respuestas rutinarias,
mecánicas, aprendidas.
Tú que eres viento,
enciende la llama que engendra la luz.

Tú que eres viento, empuja mi barquilla
en esta aventura apasionante
de leer tu Palabra,
de encontrar a Dios en la Palabra,
de encontrarme a mí mismo
en la lectura.

Oxigena mi sangre
al ritmo de la Palabra
para que no me muera de aburrimiento.
Sopla fuerte, limpia el polvo,
llévate lejos todas las hojas secas
y todas las flores marchitas
de mi propio corazón.

Ven, Espíritu Santo,
acompáñame en esta aventura
y que se renueve la cara de mi vida
ante el espejo de tu Palabra.
Agua, fuego, viento, luz.
Ven, Espíritu Santo. Amén.

(A. Somoza)

Image

Evangelio según San Lucas 19, 28-40

Propiamente el texto evangélico de la Misa es el de la Pasión, pero se ha elegido el de la bendición de las palmas.

Contexto

Se congregaba en Jerusalén mucha gente para celebrar la fiesta de la Pascua. El ambiente de la ciudad en tales días era propicio para el fervor religioso y para la euforia política. La Pascua conmemoraba la liberación de la esclavitud de Egipto. Recordando aquella efemérides nacional, no era difícil exaltar los valores patrióticos y religiosos que pretendían aplicar la liberación de Israel de la dominación romana.

Jesús era consciente de este clima. Y aprovecha la ocasión para realizar ante la multitud un gesto profético, en la misma capital y en el mismo templo.

Lo de Jesús fue una verdadera fiesta y manifestación populares. El pueblo, siempre dispuesto a las exaltaciones, participó en la "entrada triunfal de Jesús en Jerusalén".

Texto

a. El texto de Lucas rompe, una vez más, los esquemas tradicionales que presentaban al Mesías como el liberador político. Jesús no pretende tal cosa. Por eso, Lucas lo enmarca en estos detalles:

  • Jesús viene en son de paz. Viene montado sobre un burro y no sobre un caballo elegante al estilo de los invasores. Así se cumple lo del profeta Zacarías (9, 9-10).
  • Desaten al borrico y tráiganlo. "Desatar" es símbolo de desatar la profecía, que había permanecido "atada" hasta entonces, porque a nadie le interesaba un Rey-Mesías de ese estilo.
  • Colaboran los discípulos con la orden de Jesús, para que entiendan el matiz pacífico que Jesús desempeña con su misión.
  • La profecía queda liberada, cumplida en Jesús. Así, queda inaugurado el tiempo nuevo, el estilo nuevo de ser Mesías.

b. Pusieron sus mantos sobre el borrico... Extendían sus mantos en el camino (vs. 35-36). La multitud reconoce a Jesús, renuncia a su modo de ver las cosas y rinde a Jesús un homenaje espontáneo y popular. El "manto" es signo de poder y de autoridad.

c. Los discípulos de Jesús, que eran muchos, llenos de alegría, gritaban alabanzas a Dios por todos los milagros que habían visto. Decían: "Bendito el rey que viene en nombre del Señor" (vs. 37-38).
Es la reacción popular de entusiasmo, que respondía a las expectativas del Mesías-Rey.

d. Los fariseos, comidos por la envidia, piden a Jesús que haga callar a sus discípulos. Son los que siempre habían atacado a Jesús, malinterpretado sus acciones y enseñanza, como quienes tienen la verdad y la decisión sobre los demás (v. 29).

e. La escena termina (aunque no lo leemos en la Misa) con el llanto de Jesús sobre Jerusalén: Al ver la ciudad, lloró por ella, y dijo: ¡Si en este día comprendieras tú también los caminos de la paz! Pero tus ojos siguen cerrados.

Cuando Lucas escribe este evangelio, los romanos habían conquistado y destruido Jerusalén. Fue el gran desastre en el año 70.

Image

¿Quién es Jesús? Es el rey-siervo que viene a traer la paz verdadera, no a dominar, no a declararnos esclavos. Viene a celebrar la Pascua de liberación, la definitiva y total, la que nace desde la libración del pecado.

Jesús, una vez más, es signo de contradicción: es aceptado y rechazado, alabado y criticado y sentenciado.

Nuestra actitud ante Jesús. ¿Cómo es? Algunas veces de entusiasmo, agradecimiento y seguimiento. Otras de cobardía, nos echarnos atrás, no nos comprometernos en el camino de nuestra liberación y de nuestra entrega a la proclamación del Reino.

¿Cómo ando de fe y de entrega? ¿Cómo me porto en los momentos difíciles? ¿Con qué entusiasmo y confianza sigo a Jesús, en la euforia y en la debilidad? ¿Doy gestos proféticos, de testimonio ante los demás, cuando el Evangelio es despreciado o malentendido? ¿Doy la cara por el Evangelio y por la Iglesia?

Señor, me arrepiento de mis cobardías. Me arrepiento de tantas veces que me he echado atrás en tu seguimiento. Me ha faltado confianza en Ti. He querido buscar y esperar de Ti "algo prodigioso". Buscaba señales visibles: que me fuera bien en mi trabajo, que tuviera éxito, que se curara aquel familiar. En fin, que Tú mismo fueras la solución total a mis problemas.

Pero, hoy entiendo que lo mejor que me puede suceder es estar contigo, pase lo que pase, en lo agradable y en lo desagradable de mi vida.

Con esta entrada triunfal tuya en Jerusalén me dices que no tengo que buscar: triunfalismos, grandezas, milagros... Me enseñas a no esperar mesianismos, que me resuelvan mis problemas.

Jesús, que vas camino de la Pascua con entusiasmo. Pero, que ves que algunos de tu pueblo querido se cierran y rechazan tu mensaje de salvación. ¡Que yo no cierre nunca mis oídos ni mi conciencia a tu Palabra y a tu Pascua!

Image
Contempla

A Jesús, camino de Jerusalén, en el gesto profético de humildad, preparándose para la entrega.

Haz un buen compromiso para tu vida, no importa cómo te encuentres, animado o desanimado. Sobre todo, que no te falte el acto de confianza total en Jesús.

Actúa