Ten fe en el Espíritu, que está listo para iluminar y animar tu conciencia, y así escuches la Palabra de Dios y te decidas a llevarla a tu misma vida.

Deja a un lado las preocupaciones y ocupaciones. Lo más importante en estos momentos es que te encuentres con el Señor, que te va a trasmitir su voluntad.

El orante cristiano escucha la Palabra y la acoge. El pagano es el que pide y el que habla, esperando que Dios le escuche.

La oración es cuestión de Amor. Y este Amor te pide, antes que nada, que te dejes amar. Por eso, la oración cristiana es una actitud, una manera de ser en la vida.

Conecta con el Espíritu del Padre y de Jesús. Él te va a manifestar la Palabra y tu actitud ante el Amor de la Trinidad. Invócale, abriéndote totalmente a su inspiración: Veni, Sancte Spiritus.

Ven, Espíritu Santo,
te abro la puerta,
entra en la celda pequeña
de mi propio corazón,
llena de luz y de fuego mis entrañas,
como un rayo láser opérame
de cataratas,
quema la escoria de mis ojos
que no me deja ver tu luz.

Ven. Jesús prometió
que no nos dejaría huérfanos.
No me dejes solo en esta aventura,
por este sendero.
Quiero que tú seas mi guía y mi aliento,
mi fuego y mi viento, mi fuerza y mi luz.
Te necesito en mi noche
como una gran tea luminosa y ardiente
que me ayude a escudriñar las Escrituras.

Tú que eres viento,
sopla el rescoldo y enciende el fuego.
Que arda la lumbre sin llamas ni calor.
Tengo la vida acostumbrada y aburrida.
Tengo las respuestas rutinarias,
mecánicas, aprendidas.
Tú que eres viento,
enciende la llama que engendra la luz.
Tú que eres viento, empuja mi barquilla
en esta aventura apasionante
de leer tu Palabra,
de encontrar a Dios en la Palabra,
de encontrarme a mí mismo
en la lectura.

Oxigena mi sangre
al ritmo de la Palabra
para que no me muera de aburrimiento.
Sopla fuerte, limpia el polvo,
llévate lejos todas las hojas secas
y todas las flores marchitas
de mi propio corazón.

Ven, Espíritu Santo,
acompáñame en esta aventura
y que se renueve la cara de mi vida
ante el espejo de tu Palabra.
Agua, fuego, viento, luz.
Ven, Espíritu Santo. Amén.

(A. Somoza)