A Jesús que sigue llamándote a su comunidad de discípulos y misioneros.

Al Espíritu que te anima, te unge, para una respuesta total y definitiva.

A los hermanos, a los que eres enviado, para animarlos a vivir su vocación de bautizados.

Siente en tu vida el gozo de ser llamado por el Señor para experimentar la Buena Noticia de que el Señor te ama y te llama.

En los momentos duros, entrégate totalmente al Señor, porque Él te cuida y te protege.